Parece que las vacaciones, el calorcito, los niños haciendo castillitos, comiendo arena y bañándose en charquitos estimulan la mente del “alpedista” que observa, y como ya se acabaron los temas, el mate se enfrió, los niños de ellos se durmieron en la carpita y no hay a quien prestar atención, dan una vuelta más con la mirada para ver si todo está en orden, hasta que llegan a vos.
Vos como adivinando te ponés de perfil a mirar el mar y dibujar con el pie “alitas” en la arena. Pero el desenlace es inminente, y aunque te quieras evadir de la pregunta de rigor acelerando la mente para dar otro tema como disparador, ellos te ganan y la mandan así nomás… “che Yor, y vos no tenes ganas de tener un hijo?”
En ese mismo momento a mi me dan ganas…
de irme al baño, de ir a meterme al mar, de salir a caminar. Se me ocurren mil temas que podrían haber evitado la pregunta, pero ya es tarde, y ahí mismo tengo que empezar a terminar la conversación.
Como para mí es un tema recurrente, tengo ya muchas maneras de disuadir y pasar a un mejor momento. De forma irónica, de forma cortante, evasiva, hiriente descriptiva o en forma científica.
Pero bueno, no es fácil cuando una carga con una familia “fructosa” de hermanas prolíficas. Por lo que la frase siempre es “y ahora sos la única que queda”, a lo que yo respondo internamente “sí, soy la única sobreviviente”, porque aunque parezca una paradoja, yo veo que dar vida a tu descendencia, es extinguirte la vida, más que en descenso, en franca picada.
El instinto maternal no se ha despertado en mí, es más creo que está profundamente dormido y aunque la maduración cronológica indique que estoy más que madura, a mi siempre me gustó mas bien “pasadita”.
Como les comentaba, les paso a desarrollar la:
Opción 1 (irónica)
“No sé che, todavía estoy pensando qué hacer con el canario, y creo que lo mejor va a ser liberarlo y así nos liberamos ambos. No puedo tener a nadie más a cargo… jeje”
Opción 2 (cortante)
“No. Por?”
Opción 3 (evasiva)
“Nop. Mientras me bajo los anteojos de la cabeza de cara al sol.”
Opción 4 (hiriente desciptiva)
“Nooo, supe de una amiga de una amiga que tiene un hijo y dejó de llamarse Viviana para ser la madre de Valentín. Me contó que lo más simple y cotidiano se le vuelve una pesadilla. No duerme mas en la cama grande, porque el nene quiere que duerma con ella en su camita cuna. Así que la pobre ve más al kinesiólogo que a su marido. Come nada más que las papillas esas de bebé, porque entre que prueba que no esté muy caliente y que tiene que simular comer para que él coma, se llena con esa porquería. Ya no recuerda cuando fue la última vez que comió en la mesa con su marido y no sobre la sillita alta. El nene es tan demandante que meterse a bañar es una eternidad para el chiquito, así que ha optado por bañarse cuando baña al nene, así por lo menos se tira agua. Ni que hablar de lo otro que se necesita sentarse en el inodoro, con tranquilidad y paciencia. Está queriendo mandar a hacer una pelela a tamaño para ella, con rueditas, así mientras ella caga evita que el nene también se mande otras cagadas. Pobre la mamá de Valentín, digo… ViVi.”
Opción 5 (científica)
“La ciencia ya está extendiendo la vida fértil de la mujer, para cuando llegue yo a los 40, esa va a ser la edad cumbre en la “gráfica de gaus” para ser mamá.”
Y así les cumplo el sueño a todos los que nunca me preguntaron cuál es mi sueño.
De todos modos a mi forma de ver las cosas, la gente se reproduce para perpetuar sus genes en el tiempo, y la verdad que mis genes no tienen nada de “genial” ni “importante” como para ser perpetuados.
Uno debería saber primar la conciencia sobre sus intereses, y con una mano en el corazón saber que REPRODUCIRSE no debería ser para cualquiera.
Así que la intervención de la ciencia en la modificación del ciclo de la vida va a extender la vida “últil” de cualquier inútil, perpetuando la cadena al estúpido infinito.